Danzas de Gurdjieff para la Auto-observación

Lo que realmente sucede cuando practicas las Danzas de Gurdjieff es sutil y muy personal. Por ello es difícil de explicar, pero vamos a intentarlo.

Cómo se logra la auto-observación con las Danzas de Gurdjieff

Las características de estas Danzas nos permiten alcanzar un estado más presente ya que de otro modo no es posible realizarlas. En ese estado se establece un fenómeno de doble atención o atención dividida.

Desarrollar la atención nos hace más agudos de pensamiento, lo que es indispensable para la auto-observación de nuestros movimientos, pensamientos y emociones, proceso necesario para conocernos más a nosotr@s mism@s


La atención dividida es parecida a la que usamos cuando nos vemos pensar. Cuando lo pensado y el pensante son entidades que se distinguen una de otra. Nos crean un centro estable, un punto de referencia desde donde observar. 


Gracias a esa atención dividida puede conseguirse que los 3 centros principales del ser humano: mente, cuerpo y emoción, trabajen juntos, a la vez, en equipo, atendidos, sin que uno de ellos invada a los demás, como suele ocurrir en nuestra ajetreada vida cotidiana.

Desarrollar la atención nos ayudará a tenerla más presente en nuestro día a día y repetir la observación que se entrena durante las Danzas.

El trabajo con el cuerpo

Usamos movimientos que no son los de siempre. El sólo hecho de que los movimientos sean diferentes ya está creando nuevas conexiones en el cerebro.

Esos movimientos, además de ser diferentes, llevan ritmos distintos para distintas partes del cuerpo, al hacer diferentes movimientos con cada lado del cuerpo, pero al mismo tiempo, también promovemos la integración de los dos hemisferios cerebrales.

Nos colocamos de una determinada manera, en filas y columnas unos junto a otros. Los movimientos que se realizan son precisos y debes mantener la intención de hacerlos de la misma manera, puesto que ahí se establece un interesante punto de auto-observación.

El cuerpo sabe, aprende en su mayor parte por imitación y lo hace mucho más rápido que la mente, de hecho suelen ser nuestros pensamientos (“no me va a salir”, “es muy difícil”) y sus sentimientos asociados, los que nos impiden realizar movimientos que en sí, aisladamente, son sencillos.

El trabajo con la mente-pensamiento

Para encauzar la mente durante la actividad de las danzas, le damos una tarea concreta: contar. La mente atiende a esa cuenta mental.

Gracias a la atención dividida generada podemos observar qué pensamientos tenemos para reconocernos y observar su origen.

Debemos recordar que en nuestra mente, en su profundidad, habitan asociaciones, patrones, juicios y programas que hemos ido acumulando a lo largo de los años, que es apropiado reconocer para ser dueñ@ de un@ mism@ y no estar a su merced.

El trabajo con la emoción

En esa fricción entre el “nuevo” movimiento de nuestro cuerpo, nuestra voluntad de seguir la Danza y la cuenta mental, suceden emociones derivadas a veces de pensamientos automáticos o de sensaciones. Experimentar estas danzas te da la posibilidad de observar nuestras emociones en ese devenir gracias de nuevo a la atención dividida.

La naturaleza de la emoción es conciliadora, media y enlaza la mente y el movimiento. Escuchar tu emoción y atenderla enriquece la experiencia y te permite comprenderte, aceptarte y acompañarte a ti mism@.

El trabajo con los otros

Las danzas se practican en grupo, sin el grupo, el trabajo que se realiza de auto-observación no está completo.

Trabajar con el grupo nos permite observarnos en sociedad, en nuestra relación con el otro, bajo las influencias de lo “externo”, y nos da pistas sobre programas y pautas que también podemos observar en la importante tarea de relacionarse con el otro y con lo que sucede “fuera”.

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¡Es mejor experimentarlo!

Curiosamente, aquellos patrones, aquello que nos esclaviza o nos ocupa en nuestra vida cotidiana se representa a pequeña escala durante las danzas, a cada uno lo suyo. Eso hace que, al poder aislarlo y observarlo en el laboratorio, podamos comenzar a entenderlo.

El mejor modo de saber en qué consiste esta actividad es experimentarla. Solemos hacer clases abiertas para dar a conocer la herramienta, y tenemos talleres regulares. Consulta el apartado próximos talleres o pregúntanos.

Las Danzas de Gurdjieff son la herramienta de auto-observación más potente que hemos podido experimentar en nuestro recorrido personal. Y es, por tanto y hasta la fecha, la actividad estrella del laboratorio.

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